Unos ojos obscuros me sonríen. Tu pelo negro juega con tus manos. Te he visto danzando de una manera tan hábil y mágica ke me siento orgullosa de ti. A través de vidrio observé tu sonrisa, e hiciste un gesto agradable a mis ojos. También sonreí, pero no me miraste; estabas tan concentrada en tu cuerpo...
Luego se acabó la magia: dejaste de correr, de saltar, de bailar y todo volvió a ser como antes.
Algún momento de 2001
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